Reflexión del Viernes Santo

Good Friday Reflection

Reflexión de Semana Santa:

Viernes Santo

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. Santiago 2:14-17 (RVR1960)

La muerte de Cristo es un hecho real que nos hace volver la mirada a la unión que tenemos con Él en la cruz. Él llegó a la cruz por su rechazo a la idolatría de los gobiernos y la religiosidad de los sistemas judíos. Su actitud lo convirtió en disidente ante los ojos de todas las instituciones, religiosas y seculares. Jesús tenía una visión distinta a los religiosos de su época. La forma como miraba y trataba a los seres humanos, hizo que aquellos que no pensaban como Él, lo consideraran disidente, al punto de tratarlo como un revolucionario de su época. Actualmente vemos como aquellos que se proclaman religiosos viven bajo el sedante del conformismo, de una forma sin precedente. No existe un claro compromiso con la misión de la cruz. Hablan de la muerte de Jesús en la cruz, pero hasta allí llega su compromiso. No hay un compromiso de vida, una misión que les recuerde a cada hermano, que el Hijo de Dios ya no está en la cruz, que resucitó para darnos vida eterna.

Las instrucciones religiosas hablan de Koinonía, pero no salen de su entorno a establecer relaciones auténticas con los demás. Los vínculos entre Dios y su iglesia se quedan solamente en la teoría de una religión condicionada a la conveniencia de cada uno.

Hablan de Diakonía, pero no hay un compromiso concreto a favor de los más débiles y vulnerables. Hablan de Liturgia, pero han reducido la vivencia personal a ritos y celebraciones eclesiales. Hablan de Martyria, pero no hacen la fe creíble porque la han confinado en los templos.

La cruz era un instrumento de tormento y muerte. Jesús dio un nuevo sentido a la cruz. Revocó, mediante su muerte, la maldición de ver los procesos de dolor y muerte, como el fin de cada propósito en nuestra vida.

En Lucas 9:23 Cristo invitó a sus discípulos a tomar la cruz. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23 (RVR1960). Cuando pide a cada uno tomar su cruz y seguirlo, es una invitación a enfrentarse a todo, porque lo único que podría detener al hombre y el propósito de Dios en su vida, era la muerte, y Jesús la venció en la cruz. Cristo les pidió a sus seguidores que cada día estuvieran dispuestos a morir con tal de seguirlo. Ser un discípulo de Jesús implica un compromiso total. Para seguir a Jesús uno debe estar dispuesto a pagar cualquier precio y hacer cualquier sacrificio. Ese es el fin de la muerte de Cristo, ese es el poder de la cruz.

El poder de la cruz cobra vida cuando podemos hacerle saber a la humanidad el valor que tienen ante los ojos de Dios, decirles que somos preciosos y que Dios tiene nuestro nombre esculpido en la palma de su mano, porque nos ama. El poder de la cruz nos enseña a modelar. Modelar con mi vida, y no con mis palabras, dando testimonio de una transformación total de nuestras vidas. El poder de la cruz nos convoca a servir. Ese poder nos lleva a levantarnos de la mesa, quitarnos el manto, amarrarnos la toalla alrededor de la cintura, echar agua en un recipiente y lavarle los pies al necesitado. El poder de la cruz nos obliga a amar. Es darnos los unos a los otros, es hacer por las demás personas lo que nosotros querríamos que ellas hicieran por nosotros, es hacer el evangelio creíble.

Pastor Danny Santiago Torres,

Iglesia Cristiana Charisma. Puerto Rico

15 de abril de 2022

 

 

Holy Week Reflection

Good Friday

14 What good is it, my brothers and sisters, if someone claims to have faith but has no deeds? Can such faith save them? 15 Suppose a brother or a sister is without clothes and daily food. 16 If one of you says to them, “Go in peace; keep warm and well fed,” but does nothing about their physical needs, what good is it? 17 In the same way, faith by itself, if it is not accompanied by action, is dead. (James 2:14-17 NIV)..

The death of Christ is a real fact that makes us look back at the union that we have with Him on the cross. He came to the cross for his rejection of the idolatry of governments and the religiosity of the Jewish systems. His attitude made him a dissident in the eyes of all institutions, religious and secular. Jesus had a different vision than the religious people of his time. The way he looked at and treated human beings made those who didn't think like him consider him a dissident, to the point of treating him as a revolutionary of his time.

Currently we see how those who proclaim themselves religious live under the sedating conformity in an unprecedented way. There is no clear commitment to the mission of the cross. They speak of the death of Jesus on the cross, but their commitment ends there. There isn't a commitment of life, a mission that reminds each brother/sister that the Son of God no longer on the cross, rose to give us eternal life.

The religious instructions speak of Koinonia, but they do not create the conditions to establish authentic relationships with others. The bonds between God and his church remain only in the theory of a religion conditioned to the convenience of each one.

They speak of Diakonia, but there is no concrete commitment in favor of the weakest and most vulnerable. They talk about Liturgy, but they have reduced the personal experience to ecclesial rites and celebrations. They talk about Martyria, but they do not make the faith credible because they have confined it to the temples.

The cross was an instrument of torment and death. Jesus gave a new meaning to the cross. He revoked, through his death, the curse of seeing the processes of pain and death, as the end of every purpose in our life. In Luke 9:23 Christ invited his disciples to take up the cross. Then he said to them all: “Whoever wants to be my disciple must deny themselves and take up their cross daily and follow me" (Luke 9:23 NIV). When he asks everyone to take up their cross and follow him, it is an invitation to face everything, because the only thing that could stop someone and God's purpose in their life was death, and Jesus defeated it on the cross. Christ asked his followers that they be willing each day to die to follow him. Being a disciple of Jesus implies a total commitment. To follow Jesus, one must be willing to pay any price and do anything even to sacrifice. That is the end of the death of Christ, that is the power of the cross.

The power of the cross comes alive when we let each person know the value they have in the eyes of God, tell them that we are precious and that God has our name carved upon the palm of his hand, because he loves us. The power of the cross teaches us to model Jesus. To model with my life, and not with my words, bearing witness to a transformation of our lives. The power of the cross calls us to serve. That power leads us to get up from the table, take off our cloak, tie the towel around our waist, throw water in a container and wash the feet of the needy. The power of the cross compels us to love. It is to give to each other, to do for other people what we would like them to do for us. This is to make the gospel credible.

Pastor Danny Santiago Torres,

Charisma Christian Church, Puerto Rico

April 15, 2022

 

.


Mostrando 2 reacciones

Showing 2 reactions

Please check your e-mail for a link to activate your account.
SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES
FOLLOW US