Reflexión de Cuaresma Semana 6

Lent Reflection Week 6

2 Corintios 5:16-21 (NVI)

Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos. Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así. Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios». Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

La Cuaresma es uno de mis tiempos favoritos en el calendario de la iglesia por la jornada en la que participamos. Es un tiempo de reflexión, oración y recordar la obra de la cruz. El inicio está marcado por el Miércoles de Ceniza donde recordamos que del polvo venimos y al polvo volveremos. Caminamos por la Semana Santa donde recordamos a Jesús lavando los pies a sus discípulos, recordamos el Viernes Santo, y reflexionamos en el silencio del Sábado Santo. Todo esto culmina con la celebración del triunfo de Jesús sobre la muerte a través de la resurrección y su ascensión al lado del Padre.

Podemos celebrar la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado y estamos invitados a participar en la obra reconciliadora de Dios en el mundo. Dios nos hace nueva creación y podemos declarar el triunfo de Dios. También nos da una nueva forma de conocer e interactuar con el mundo. En 2 Corintios, Pablo muestra cómo ha cambiado su comprensión del mundo y cómo ha sido renovado gracias a la obra reconciliadora de Jesús en la cruz. Nosotros también hemos sido hechos nuevos y podemos declarar la victoria de Cristo y hemos sido hechos justos. Sin embargo, no es por nuestras obras o lo que hacemos que somos [email protected] [email protected] Estamos invitados a participar en la obra reconciliadora de Dios en el mundo debido al profundo amor, cuidado, y deseo de Dios de estar en relación con nosotros. La Cuaresma es un recordatorio de que el amor de Dios está más allá de nuestra comprensión y que Él nos ama justo donde estamos.

El arzobispo Oscar Romero declaró en su sermón el quinto domingo de Cuaresma en 1980 “¡La Pascua es un grito de victoria! Nadie puede extinguir esa vida que Cristo resucitó. Ni siquiera la muerte y el odio contra Él y contra Su Iglesia podrán vencerlo. ¡Él es el vencedor! Así como Él florecerá en una Pascua de resurrección sin fin, así también es necesario acompañarlo en la Cuaresma, en una Semana Santa que es cruz, sacrificio, martirio.” Viajar a través de la Cuaresma no es solo un tiempo de reflexión, sino que nos prepara para el declarar con gozo el triunfo del que somos parte gracias a Jesús. Recordemos el amor de Dios en este tiempo de Cuaresma para declarar: “Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en las alturas.”

Rvda. Karla Stevenson

Estudiante Doctoral, Fuller Theological Seminary

HTI Scholar 2021-2022.

8 de abril de 2022

 

 

2 Corinthians 5:16-21 (NRSV)

From now on, therefore, we regard no one from a human point of view; even though we once knew Christ from a human point of view, we know him no longer in that way. So if anyone is in Christ, there is a new creation: everything old has passed away; see, everything has become new! All this is from God, who reconciled us to himself through Christ, and has given us the ministry of reconciliation; that is, in Christ God was reconciling the world to himself, not counting their trespasses against them, and entrusting the message of reconciliation to us. So we are ambassadors for Christ, since God is making his appeal through us; we entreat you on behalf of Christ, be reconciled to God. For our sake he made him to be sin who knew no sin, so that in him we might become the righteousness of God.

Lent is one of my favorite times in the church calendar because of the journey we participate in. It is a time of reflection, prayer, and remembering the work of the cross. The beginning is marked by Ash Wednesday where we are reminded that from dust we have come and to dust we will return. We are able to walk through Holy Week where we remember Jesus washing the feet of his disciples and remember Good Friday and sit in the silence of Holy Saturday. This all culminates in celebrating Jesus’ triumph over death through resurrection, and his ascension to the right hand of God.

We are able to celebrate Jesus’ victory over death and sin and are invited to participate in God’s reconciling work in the world. We are made new and can declare God’s triumph and are given a new way of knowing and interacting with the world. In 2 Corinthians Paul shows how his understanding of the world has changed and he has been made new because of Jesus’ reconciling work on the cross. We also have been made new and get to declare Christ’s victory and have been made righteous. Yet, it is not by our works or what we do that we are made new. We are invited to participate in God’s reconciling work in the world because of God’s deep love, care, and desire to be in relationship with us. Lent is a reminder that God’s love is beyond our comprehension and that He loves us right where we are.

Archbishop Oscar Romero declared in his sermon on the fifth Sunday of Lent in 1980 “Easter is a shout of victory! No one can extinguish that life that Christ resurrected. Not even death and hatred against Him and against His Church will be able to overcome it. He is the victor! Just as He will flourish in an Easter of unending resurrection, so it is necessary to also accompany Him in Lent, in a Holy Week that is cross, sacrifice, martyrdom.” Journeying through Lent is not only a time of reflection, but it is building up to the joy and triumph that we get to be a part of because of Jesus. Let us remember the love of God in this Lenten season in order to declare, “Blessed is the King who comes in the name of the Lord. Peace in heaven and glory in the highest.”

Rev. Karla Stevenson

Doctoral Student, Fuller Theological Seminary

HTI Scholar 2021-2022

April 8, 2022

 

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