Reflexión de Cuaresma: Semana 1

Lent Reflection: Week 1

Reflexión de Cuaresma:

Semana 1

Esta semana comenzamos la Cuaresma. Este es un tiempo de preparación para la celebración de la muerte y resurrección de Jesús durante la semana santa. La Cuaresma es un tiempo de arrepentimiento. En la iglesia primitiva, la Cuaresma era un tiempo de preparación para el bautismo de los nuevos conversos. Es un tiempo para recordar el sacrificio de Jesús por nosotros y buscarlo más profundamente para mejorar nuestras vidas. Examinamos nuestras vidas en la presencia del Espíritu Santo al examinar nuestras relaciones con Cristo, con los demás y en relación con nuestro trabajo de servicio a través de nuestras vocaciones y otros medios. Ayunamos y oramos por nosotros mismos y por los demás. En este momento muchos ayunan por Ucrania y por Rusia, orando por la paz. Otros han encontrado formas de llegar a servir en sus comunidades como voluntarios. Aprovechemos este tiempo para reflexionar sobre nuestra propia vida como discípulos de Jesús en el mundo. Escuchemos de manera especial la conducción del Espíritu hacia un amor más profundo.

Cada semana encontrarás una reflexión de uno de nuestros propios pastores que son parte de AETH. Nos invitarán a la reflexión ya la oración. Representan diferentes tradiciones cristianas que forman parte de la membresía de la AETH.

Corre, corre para aquí y corre para allá. Nuestra mente está acelerada desde el momento en que nos levantamos. Puede ser pensando en la próxima reunión que tengamos ese día o en una conversación con uno de nuestros hijos o en las muchas tareas de ese día. Ya tenemos un sentimiento de falta de confianza, de querer evadir o de insuficiencia sobre estos asuntos y ni siquiera nos hemos vestido para el día. Si manejamos al trabajo, podemos orar mientras el conductor que está a nuestro lado nos corta el paso o podemos recordarles a los niños sobre diferentes cosas en el automóvil camino a la escuela. Si trabajamos desde casa estamos apurando nuestro café al lugar de nuestra computadora y en cuanto la encendemos estamos encendiendo las rutinas del día. ¿Dónde está el momento de la reflexión, de la oración, de sentarse a simplemente saber que Dios está con nosotros, a reconocer la presencia de Dios en lo que estamos por hacer?

Podría ser nuestra intención tomarnos un tiempo con Dios antes de comenzar el día. Podrías ser un pastor, un maestro de la iglesia. Puede usar varios sombreros para servir a Dios y también poner comida en su mesa. Dios entiende por qué no nos tomamos el tiempo, cómo es que existe este impulso interior, esta corriente que nos arrastra a correr por las cosas importantes del día. Pero en este tiempo de cuaresma, el Espíritu nos está invitando al descanso, a la escucha atenta, a darnos permiso para ser amados por Jesús.

4 »Permanezcan en Mí(D), y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto(E), porque separados de Mí nada pueden hacer. 6 Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento(F) y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. 9 Como el Padre me ha amado(J), así también Yo los he amado; permanezcan en Mi amor. 10 Si guardan Mis mandamientos, permanecerán en Mi amor(K), así como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre(L) y permanezco en Su amor. 11 »Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto.

Permanecer es morar dentro del que es el más alto. Es llegar a ser parte de Dios y permitir que Dios se vuelva parte de nosotros. Cuando hacemos esto somos capaces de dar fruto. Las cosas que nos rodean nos impulsan al éxito, pero Dios habita en nosotros para capacitarnos para dar fruto. El éxito es temporal mientras el fruto permanece porque tiene semillas que continúan más allá de nuestro tiempo, nuestra presencia, nuestra permanencia en un lugar. Si das frutos, tu influencia en ese lugar durará más que tu presencia allí. Tal vez no vio los resultados que hubiera querido mientras estuvo allí. Pero, años más tarde, escuchará cambios, nuevos proyectos que se asemejan a lo que compartió o defendió en vano. Su semilla dio fruto.

Permanecer es la forma de tener resiliencia, de no agotarse. Cuando las cosas se pusieron más ocupadas, cuando parecía imposible tomarse un descanso. Justo cuando era el momento de hacer el seguimiento y lidiar con el frenesí de los seguidores, Jesús se fue a orar. Como persona de relaciones públicas de Jesús, me habría sentido muy frustrada y decepcionada con él. “Jesús, siempre desapareces cuando tenemos ese crescendo hasta el punto de que las personas hacen ese compromiso claro con tu enseñanza, el pináculo de tus sanidades y grandeza. Miro a mi alrededor y... No estás cerca. Matas el momento adecuado.” Pero, para Jesús, era el momento del discernimiento, de buscar la dirección de Dios, de someter su ego, de ganar claridad, de reponer la virtud que había brotado de él. Era su momento de habitar al abrigo del Altísimo, de permanecer. Durante esta temporada de cuaresma, haga una pausa y tenga un momento de permanecer para que pueda refrescarse, para que su carrera se convierta en fruto.

3 de marzo de 2022

Dra. Elizabeth Conde-Frazier

Directora, AETH

 

 

Lent Reflection

Week 1

This week we started Lent. This is a time of preparation for the celebration of the death and resurrection of Jesus during holy week. Lent is a time of repentance. In the early church, Lent was a time for preparation for baptism for the new converts. It is a time to remember the sacrifice of Jesus for us and to seek him more deeply in order to better our lives. We examine our lives in the presence of the Holy Spirit by examining our relationships with Christ, with others and in relationship to our work of service through our vocations and other means. We fast and pray for ourselves and for others. At this time, many are fasting for Ukraine and for Russia, praying for peace. Others have found ways to reach out to serve in their communities as volunteers. Let us use this time to reflect on our own lives as disciples of Jesus in the world. Let us listen in special ways to the leading of the Spirit into deeper love.

Each week you will find a reflection by one of our own pastors who are a part of AETH. They will invite us to reflect and pray. They represent different Christian traditions that are a part of the AETH membership.

Run, run here, and run there. Our mind is racing from the moment we get up. It could be thinking of the next meeting we have that day or of a conversation with one of our children or of the many chores of that day. We are already having a feeling of lack of confidence, avoidance or inadequacy about these matters and we haven’t even dressed for the day. If we drive to work, we might pray as we are being cut off by the driver next to us or we might be reminding the kids about different things in the car on the way to school. If we work from home, we are rushing our coffee to the place of our computer and as we turn it on, we are turning on the routines of the day. Where is the moment of reflection, of prayer, of sitting to simply know that God is with us, to recognize the presence of God in what we are about to do?

It might be our intention to take the time out with God before we start the day. You might be a pastor, a teacher of the church. You might wear several hats in order to serve God and also put food on your table. God understands why we don’t take the time, how it is that there is this inner drive, this current that drags us off to race through the important things of the day. But during this season of lent, the Spirit is inviting you to rest, to listen closely, to give ourselves permission to be loved by Jesus.

4 Abide in me, and I in you. As the branch cannot bear fruit by itself, unless it abides in the vine, neither can you, unless you abide in me. 5 I am the vine; you are the branches. Whoever abides in me and I in him, he it is that bears much fruit, for apart from me you can do nothing. 6 If anyone does not abide in me, he is thrown away like a branch and withers; and the branches are gathered, thrown into the fire, and burned. 9 As the Father has loved me, so have I loved you. Abide in my love. 10 If you keep my commandments, you will abide in my love, just as I have kept my Father's commandments and abide in his love. 11 These things I have spoken to you, that my joy may be in you, and that your joy may be full.

To abide is to dwell within the one who is the most high. It is to become a part of God and to permit God to become a part of us. When we do this, we are able to bear fruit. The things around us drive us to success but God inhabits us in order to empower us to bear fruit. Success is temporary while fruit remains for it has seeds that continue beyond our time, our presence, our tenure in a place. If you bear fruit, your influence in that place will outlast your presence there. Perhaps you did not see the results you would have wanted while you were there. But, years later, you will hear of changes, new projects that bear a semblance to what you shared or advocated for to no avail. Your seed bore fruit.

Abiding is the way to have resilience, to not burn out. When things became the busiest, when it seemed impossible to take a time out. Just when it was time to do follow up and to deal with the frenzy of followers, Jesus departed to pray. As a public relations person for Jesus, I would have been so frustrated and disappointed in him. “Jesus you always disappear when we have that crescendo to the point of people making that clear commitment to your teaching, the pinnacle of your healings and greatness. I look around and… You’re not around. You kill the right moment.” For Jesus, it was the moment for discernment, to seek direction from God, to submit his ego, to gain clarity, to replenish the virtue that had flowed from him. It was his abiding moment. During this season of lent, pause and have an abiding moment that you might be refreshed, that your running around might turn to bearing fruit.

March 3, 2022

Dr. Elizabeth Conde-Frazier

Director, AETH

 

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