Miren quien se mudó al barrio

El Dr. Roberto A. Rivera (1938-2009) se mudó del barrio...

 

            El domingo 4 de octubre de 2009 nuestro amigo y hermano el Rev. Roberto Amparo Rivera, Ph.D. culminó su jornada terrenal y “se mudó del barrio”. La Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH) se une al dolor de la Hermana Meri Rivera y su familia en la partida de nuestro apreciado hermano Roberto.

         El Dr. Rivera fue miembro fundador de AETH y sirvió varios términos en el Consejo Ejecutivo. En 1996 fue electo presidente y su término concluyó prematuramente en 1997 por razones de salud.  Luego de su recuperación volvió a integrarse en las filas del liderazgo de la Asociación sirviendo entre 2005-2008.

         Una de sus contribuciones más recientes, a nivel administrativo, fue la revisión de la constitución y los reglamentos de AETH los cuales existían en documentos separados.  El Dr. Rivera presidió el comité que hizo la revisión y la propuesta de un documento conjunto, el cual fue aprobado por la Asamblea Bienal en Gordon-Conwell en el 2008.  Ese año, también presidió el comité de nominaciones que propuso a los miembros del Consejo Ejecutivo actualmente en función.

            Sin embargo, el impacto del Dr. Amparo Rivera fue mucho más que en el área administrativa.  Su relación con Dios y con nosotros ha dejado huellas profundas en nuestras vidas. Sus consejos y sabias enseñanzas, así como su ejemplo y su sacrificio, nos han hecho mejores seres humanos y han desafiado nuestro compromiso con Dios, con la iglesia y con la comunidad. 

            La intervención del Dr. Rivera como ministro oficiante de la Comunión durante las pasadas Asambleas Bienales ya era una tradición.  No había debate ni discusión al proponer quién oficiaría la Santa Cena en la reunión cumbre de la AETH, sería el hermano Roberto. Por supuesto, siempre con la ayuda su esposa, la hermana Meri, quien conseguiría el pan, el vino, adornaría la mesa y haría todos los preparativos para que su esposo oficiara la Comunión.

            En los últimos diez años una de las contribuciones más grandes del Dr. Rivera a la educación teológica hispana fue en el campo literario. Aunque toda su vida fue un gran escritor y editor de artículos, lecciones bíblicas, materiales educativos y devocionales, en la última década escribió siete libros. 

            Los títulos de sus libros siempre inquietaban nuestra curiosidad,  “No me dejes solo”, “Un milenio es mucho tiempo”, “Cuentos de Saca-Milí”.  Tenían que ver con el tiempo, la soledad, el sufrimiento, su testimonio personal y familiar y las disciplinas espirituales. 

            En uno de ellos, sobre reflexiones para la navidad, nos decía “miren quien se ha mudado al barrio” refiriéndose al gran milagro de la encarnación.  Jesús se había mudado a nuestro barrio. Hoy, Roberto se ha mudado de nuestro barrio a la ciudad celestial.  Por eso, con sentimientos encontrados comparto con la membresía de AETH que nuestro maestro Amparo Rivera se mudó del barrio terrenal a su morada eterna. 

            En uno de sus títulos publicado al principio del siglo 21 nos decía «desde la perspectiva humana»,  que “Un milenio es mucho tiempo”.  Y aquí en la tierra sí lo es.  Sin embargo, me parece que desde su lugar, en la presencia del Señor, con su consabida gracia y su buen humor nos diría, “saben que, acá un milenio no es tanto tiempo”.

         El último regalo de su tintero lo tituló, “Vivo con el corazón partido”.  Este libro es una relectura de Eclesiastés (Qoheleth) desde la perspectiva de quienes sufren de enfermedades terminales o viven momentos de crisis permanente.  En su introducción decía el Dr. Rivera:

            “Sé que me voy a morir cualquier día de estos y que cuando me muera no voy a tener ninguna injerencia en todo lo que se hace en este mundo.  Pero… ¿en que me ayuda ese conocimiento a vivir una vida mas productiva y significativa?  Ni lo estudios, ni la espiritualidad, ni la fe, ni la bondad, ni el dinero, ni la fama son antídotos para que tarde o temprano (¡ojalá que sea más tarde que temprano!) mi humanidad esté encerrada en un cajón frío del otro lado del césped. ¿Y entonces qué hago al respecto?

            Hoy, el Dr. Roberto Amparo Rivera no vive con el corazón partido porque se ha mudado de nuestro barrio a gozar de la compañía de su Señor.  Roberto, no estarás solo nunca jamás...

 

 

1 comment (Add your own)

1. Elias Rivera wrote:
Muy buen articulo, refleja mucho el estilo se pensar del Tío Roberto. Su vida fue de mucho impacto y de mucha bendición para muchos. Nos enseño lo que la misericordia y la compasión es. Siempre recordando la encarnación de Cristo como razón de tener fortaleza y luchar en medio de las adversidades.

October 23, 2009 @ 9:42 AM

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